Los sueños tienen una segunda
oportunidad, se llaman presente. Me quedé con esta impresión cuando
conocí a Rosse Marie Araníbar, una mujer que decidió dejar atrás 20 años
de violencia por parte de su pareja y tomar el control de su vida sin
detenerse en el tiempo perdido sino en lo que hay por delante.

Tiene
50 años y cinco hijos, y a pesar de haber abandonado su carrera para
iniciar su matrimonio, la determinación la llevó a concluir Contaduría
Pública y Diseño de Modas y emprender un nuevo rumbo profesional.
Cuando
se concretó esta entrevista le propuse mantener su identidad en
reserva, pero su respuesta fue contundente: "No, yo quiero que me
conozcan, quiero ayudar con mi testimonio… yo pude ser Hanalí Huaycho y
lo evité, quiero que sepan las demás mujeres que se puede parar la
violencia".
El caso más mediático en estos días
sigue siendo el asesinato de la periodista Huaycho, por la que se
aceleró la Ley Integral que Garantiza a las Mujeres una Vida Libre de
Violencia, que será promulgada mañana; pero hay muchos otros que también
tienen nombre y apellido y se quedan en el anonimato. Es un hecho
concreto que las agresiones hacia la mujer se han incrementado como
también lo es, la indiferencia.
En Bolivia, un
informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) publicado
el 2012 señala que al menos ocho de cada 10 mujeres han sufrido algún
tipo de violencia.
A nivel mundial hasta el 70 por
ciento de las mujeres aseguran haber sufrido una experiencia física o
sexual violenta en algún momento de su vida.
Cuando la reflexión lleva más allá de las cifras quedan dos preguntas claves: porqué la mujer lo permite y cómo salir de esto.
Desde
la experiencia de Rosse Marie, el hecho de soportar la violencia se
debe a una concepción patriarcal que parte de la cultura en la que aún
se vive. "Yo creía que le esposa tenía que tener una sumisión total,
tenía que obedecer en todo, no estaba tan orientada de lo que debía ser
la familia, o cómo poder reclamar mis derechos, pensaba que todo era
parte del matrimonio", relata.
Rosse Marie sufrió
violencia física, sicoemocional, sexual y económica. Sus relatos
conmueven porque son la muestra de lo que ya es masificado y
públicamente conocido en muchos otros casos, algunos más extremos que
otros.
Aún con las huellas de estos momentos,
reflejados en sus ojos, relata: "Me daba golpes, patadas, puñetes, en
algunas ocasiones cuando salía a la calle me daba un bofetón en público y
me amenazaba con que me iba a lastimar, me iba a quemar la cara o
maltratar algún miembro del cuerpo y me decía que nadie me iba a mirar
por el defecto que iba a tener… incluso una vez me ha maltratado con
una silla en la cabeza y en otra me ha mordido en la cara", violencia
física en su máxima expresión fue la que sufrió y de la que también
fueron testigos sus dos hijos.
"Sin mi
consentimiento él abusaba sexualmente, en cualquier momento llegaba
ebrio y lo hacía, en lo económico también, yo dependía plenamente de
él", agrega.
Luego de este relato quedaba rescatar la esperanza para saber de qué manera decidió decir ¡basta!
"He
sentido que no valía la pena la vida, no era feliz, lo vi claro en un
momento, pensé en mis hijos y tomé la decisión, empecé a defenderme.
Cuando quería maltratarme yo también me ponía agresiva, me enojaba y no
dejaba que me agreda… era yo que estaba peleando por mis derechos de
mujer", explica.
Rosse Marie superó su depresión,
que incluso la llevó a intentar suicidarse en muchos momentos, por sus
hijos y porque aún tenía esperanzas en una vida mejor. "Los hombres
tienen miedo cuando la mujer se defiende", añade como enseñando la
fórmula que la llevó a superar su drama.
Esta
historia es una de las muchas que escucha la vecina, el sicólogo, la
amiga, la mamá, la policía, los hijos o... nadie. Miles de mujeres en el
mundo callan y continúan callando sin poder encontrar la salida y tal
vez resignándose a que nunca lo harán.
Rosse Marie
es ahora una mujer feliz. Tiene un trabajo propio y muchos sueños para
el hoy y el mañana. Ella pudo romper el silencio y vencer la violencia.
Rosse Marie que gran ejemplo ..linda historia
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