domingo, 4 de agosto de 2013

Testimonio: "Que sepan las mujeres que se puede parar la violencia"

Published by fabiolachambi on domingo, 4 de agosto de 2013  | 1 comment

Los sueños tienen una segunda oportunidad, se llaman presente. Me quedé con esta impresión cuando conocí a Rosse Marie Araníbar, una mujer que decidió dejar atrás 20 años de violencia por parte de su pareja y tomar el control de su vida sin detenerse en el tiempo perdido sino en lo que hay por delante.


Tiene 50 años y cinco hijos, y a pesar de haber abandonado su carrera para iniciar su matrimonio, la determinación la llevó a concluir Contaduría Pública y Diseño de Modas y emprender un nuevo rumbo profesional.


Cuando se concretó esta entrevista le propuse mantener su identidad en reserva, pero su respuesta fue contundente: "No, yo quiero que me conozcan, quiero ayudar con mi testimonio… yo pude ser Hanalí Huaycho y lo evité, quiero que sepan las demás mujeres que se puede parar la violencia".

El caso más mediático en estos días sigue siendo el asesinato de la periodista Huaycho, por la que se aceleró la Ley Integral que Garantiza a las Mujeres una Vida Libre de Violencia, que será promulgada mañana; pero hay muchos otros que también tienen nombre y apellido y se quedan en el anonimato. Es un hecho concreto que las agresiones hacia la mujer se han incrementado como también lo es, la indiferencia.

En Bolivia, un informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) publicado el 2012 señala que al menos ocho de cada 10 mujeres han sufrido algún tipo de violencia.

A nivel mundial hasta el 70 por ciento de las mujeres aseguran haber sufrido una experiencia física o sexual violenta en algún momento de su vida.

Cuando la reflexión lleva más allá de las cifras quedan dos preguntas claves: porqué la mujer lo permite y cómo salir de esto.

Desde la experiencia de Rosse Marie, el hecho de soportar la violencia se debe a una concepción patriarcal que parte de la cultura en la que aún se vive. "Yo creía que le esposa tenía que tener una sumisión total, tenía que obedecer en todo, no estaba tan orientada de lo que debía ser la familia, o cómo poder reclamar mis derechos, pensaba que todo era parte del matrimonio", relata.

Rosse Marie sufrió violencia física, sicoemocional, sexual y económica. Sus relatos conmueven porque son la muestra de lo que ya es masificado y públicamente conocido en muchos otros casos, algunos más extremos que otros.

Aún con las huellas de estos momentos, reflejados en sus ojos, relata: "Me daba golpes, patadas, puñetes, en algunas ocasiones cuando salía a la calle me daba un bofetón en público y me amenazaba con que me iba a lastimar, me iba a quemar la cara o maltratar algún miembro del cuerpo y me decía que nadie me iba a mirar por el defecto que iba a tener…  incluso una vez me ha maltratado con una silla en la cabeza y en otra me ha mordido en la cara", violencia física en su máxima expresión fue la que sufrió y de la que también fueron testigos sus dos hijos.

"Sin mi consentimiento él abusaba sexualmente, en cualquier momento llegaba ebrio y lo hacía, en lo económico también, yo dependía plenamente de él", agrega.

Luego de este relato quedaba rescatar la esperanza para saber de qué manera decidió decir ¡basta!
"He sentido que no valía la pena la vida, no era feliz, lo vi claro en un momento, pensé en mis hijos y tomé la decisión, empecé a defenderme. Cuando quería maltratarme yo también me ponía agresiva, me enojaba y no dejaba que me agreda… era yo que estaba peleando por mis derechos de mujer", explica.

Rosse Marie superó su depresión, que incluso la llevó a intentar suicidarse en muchos momentos, por sus hijos y porque aún tenía esperanzas en una vida mejor.  "Los hombres tienen miedo cuando la mujer se defiende", añade como enseñando la fórmula que la llevó a superar su drama.

Esta historia es una de las muchas que escucha la vecina, el sicólogo, la amiga, la mamá, la policía, los hijos o... nadie. Miles de mujeres en el mundo callan y continúan callando sin poder encontrar la salida y tal vez resignándose a que nunca lo harán.

Rosse Marie es ahora una mujer feliz. Tiene un trabajo propio y muchos sueños para el hoy y el mañana. Ella pudo romper el silencio y vencer la violencia.

@fabiolachambi

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